Las gafas

Es curioso cómo la vida puede cambiar tanto. He vivido cientos de vidas en mi vida. No me refiero solo a lo que he estado haciendo, sino a la percepción de la misma vida. La vida cambia magistralmente según qué gafas te pongas. He estado en el sinsentido absoluto, viendo sinsentido por doquier; he estado en el miedo paralizante, viéndolo todo amenazante; he estado en la gloria más alta, viéndolo todo divino y perfecto. No termino de acostumbrarme a los cambios de gafas tan drásticos de mi vida. También he conocido la sobriedad, aunque la mayoría de las veces no la he saboreado demasiado, por un motivo u otro se me escurre de las manos bien porque las gafas parecen tener vida propia, bien porque voy corriendo tras la intensidad de formas insospechadas. Siempre es la misma vida pero, se muestra de maneras tan diferentes a los ojos que la ven que pareciera otra . Y son esos ojos que le dan color al mundo, lo que nos devuelve un mundo mágico, bonito, o caótico y desordenado. El mundo no habla por sí mismo, pero aquello a lo que miramos de él nos dice de qué color están los ojos ese día. A veces me gustaría ponerme unas gafas neutras, y no omitir ningún arre ni so ante la existencia; simplemente acompañarla según se muestra ante mí, conversar con el silencio y no añadir ruido al ruido; otros días las emociones me despojan de todo poder sobre mi raciocinio y quedo subyugada bajo unas gafas que no elegí pero adquieren mucha fuerza en mi percepción. Todo es cuestión de gafas, pero a veces tenemos poco control sobre las gafas que “elegimos” ponernos. A veces, porque no las elegimos, somos como una especie de víctima de nosotros mismos y nuestros estados de ánimo, pensamientos y creencias que nos vienen desde fuera, quizá. En algún punto de nuestro ser, somos libres, pero a veces, esa libertad se torna difusa e inalcanzable y parecemos más esclavos de nuestros propios pensamientos que en ocasiones derivan en atacarnos, a atacar a algún hermano o hermana por el camino. Todos sabemos que en el fondo somos buenos, pero no lo podemos evitar. ¿De dónde procederán todas esas objeciones sobre nuestro valor o nuestra escasez de él al menor contacto con la realidad? Habría que preguntarse, de dónde proceden nuestros pensamientos. Si estuviera en nuestra mano decidir qué gafas ponernos cada día, pero por desgracia a veces no está. A veces nos sentimos dichosos, y sin necesidad de hacer nada especial estamos pletóricos, pero normalmente hay un trabajo de búsqueda para llegar a dichos estados, y que no dependan meramente del azar. El estado de libertad, y no de bienestar, es el ideal, hacia el que dirijo mis esfuerzos, pues a veces me parece que vivimos como en una película, y llegará el dia en que la película acabe y lo veamos todo con ojos ampliados y nos demos cuenta de las nimiedades a las que dábamos tanta importancia cuando no tengamos tiempo de ir marcha atrás. Sería como, tiempo perdido, pienso yo, no aprovechar esta vida para llegar, lo más que se pueda, a ese estado en el que se encuentra la naturaleza y los niños recién nacidos: limpios, libres, salvajes, sin pedir permiso para ser, sin pedir perdón por sentir, por llorar o por actuar. Una vez tuve una experiencia en la que vi a los humanos como animales pero, muy alejados de su esencia. Hoy he tenido una visión parecida de mucho caos, mucho olvido de lo fundamental. Pero soy consciente de que eran mis gafas impuestas y no elegidas de miedo y aprehensión, pues arrieros somos y en el camino andamos, y la libertad apareció como un destello de verdad a inundar todos los proyectos de gafas de mi vida para dejarme como una niña pequeña que no entiende cómo entrelazar tanta visión ampliada con una vida ordinaria y sencilla en medio de millones de vidas ordinarias más que no han tenido esa experiencia, para mi mente es un trabajo. De momento no hago nada y me ocupo de mis gafas.

3 Comentarios

  1. Perfecto o no? Grandioso discurso, pero como te sale de las tripas de la mente, sin fisuras, sin descanso, un enorme párrafo…pues lo tendré que leer mas veces.
    Muchísimas gracias, siempre es un placer y un aprendizaje leerte.
    Siempre aquí

  2. Muy buena reflexión preciosa. Tomo nota y estaré más pendiente de mis gafas a partir de hoy… jajaja.

    Gracias por tu transmisión de positividad y por compartir tu experiencia vital, que no es para nada común.

    Un beso enorme y ¡dale duro!

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