Desequilibrio

La paz que siento cuando duermo se me va nada más despertar. A veces me dura unos segundos y pienso… qué bien… no necesito nada, estoy bien, tranquila… Pero pronto empieza la mente a atormentarme, la incomodidad se apodera de mí y sólo pienso en fumar. Me pregunto cómo será despertarse así, tranquilo uno, sin necesidad de escapar o pedir ayuda, tan sólo despertar y estar con uno mismo. Hoy lo pensé, como una utopía. No sé lo que es el equilibrio, despertar tranquilo. Suena demasiado bien. La de cosas que podría hacer, si contara con estabilidad. Para empezar, tener amigos, tener amor de verdad. Para terminar, hacer algo con mi vida, compartir mi sabiduría que en algún lugar existe. Pero me la paso poniendo un pie delante del otro intentando no caer. Y cuando me caigo, lo cual sucede bastante a menudo, intento desesperadamente salir de la manera en que he hecho siempre: ¡que un humano me devuelva la cordura! Un humano que sólo haya despertado esta mañana y no se haya movido por los insondables abismos del ser. Como no hay humano, me cuelgo del tabaco y del móvil: el cual no llega pero me mantiene atrapada en la ilusión del contacto y el sostén. Hasta cuándo, me pregunto, seguiré evitando dejarme caer en el vacío, cuándo mi corazón se relajará en mi pecho, cuándo seré el instrumento de mi descanso, cuándo me liberaré de la necesidad de ser salvada, cuándo entenderé que la nada misma es mi naturaleza, y podré habitar esa nada, pero de verdad y en paz, y encuentre en mí la verdad que conozco, para por fin crear? Hay para quienes la obra de arte es la misma vida y a veces se vuelve una vomitada neurótica. Hasta cuándo, me pregunto, en este momento de paz o sea acaso la recaptación de mi dopamina, y sólo pido esta vez, aparte de paz implorando al cielo, cosas normales de la vida.

4 Comentarios

  1. A veces tenemos tanto pánico a nuestros monstruos interiores, los que solo vemos nosotros, tenemos tanto miedo a caernos en nuestro propio abismo y que logren capturarnos para siempre, que nos matamos en vida para no morir. A veces, la pasión, da igual que sea desmedida, irracional, incomprendida, es el único antídoto contra el miedo… Y el equilibro, ¿qué es eso? ¿quién lo tiene? Todos caminamos por la cuerda floja, solo que algunos miran al frente y otros miramos abajo; esa es la única diferencia, que mirar hacia adelante te mantiene sobre la cuerda. Así que alza la mirada, respira y respira consciente, estás viva, hoy estas viva, mañana no lo sabes. Camina y toma conciencia de tus piernas, de tu cuerpo entero, y si te caes, intenta que sea sobre la hierba y no cierres los ojos, para que puedas contemplar el cielo cambiante, como tú, sobre ti.

Responder a Jonathan Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *